Teresa Perales: Me llegaron a decir: «dedícate a otra cosa, la piscina no es lo tuyo»

Teresa Perales Con la sonrisa siempre dibujada en la cara, Teresa Perales, que con 22 es la deportista española con más medallas olímpicas, sigue mirando la vida con su habitual optimismo. Han pasado ya veinte años desde que una neuropatía le dejara postrada en una silla con 19, algo que la lanzó a competir. El próximo verano lo hará en Río, donde quiere batir la marca de Michael Phelps. Y lo hará con un aliciente, ver a su hijo Mariano en la grada.

20 años metida en una piscina. ¿No se cansa de nadar?
Sí, 20 años en el agua, que se dice pronto… Si miro hacia atrás y miro esos momentos, alucino. No me harto de decirlo: ¡Empecé con un chaleco salvavidas porque no sabía nadar! Y pensar que en estos veinte años no he parado y siempre quiero más. Supongo que es la ambición del deportista. Mientras el cuerpo aguante, siempre querré más.

Una verdadera relación de odio-amor… (risas).
Sí. De pequeñita la odiaba bastante, me daba mucho miedo y no sabía nadar. Incluso, me llegaron a decir ‘dedícate a otra cosa, porque esto no es lo tuyo’.

Sin embargo, con la silla la relación siempre ha sido idílica…
La gente puede pensar que a la silla le puedo tener mucho odio, pero es al revés. No es más que un instrumento que utilizo para caminar a mi manera y llegar a todos los sitios. Es mi compañera inseparable de viajes, me ha llevado hasta muchas piscinas y hemos recorrido mucho mundo. Y espero seguir haciéndolo.

¿De dónde saca tanta vitalidad?
Sale siempre desde dentro. Es como la motivación. ¿Cuánto amas la vida? ¿Cuánto quieres hacer¿ ¿Y cuánto dejar? Lo importante en la vida no es tener un montón de días, sino qué haces con cada día que tienes.

¿En qué se diferencia la Teresa del agua a la de fuera?
Es bastante parecida. Lo del agua sirve como aprendizaje para la vida normal. Gracias al agua he aprendido a tener mucha paciencia, a saber que cada momento necesita su tiempo, que tienes que entrenar mucho para lograr llegar a la meta que te habías fijado e, incluso, a planificar. Hay que saber respetar los ciclos porque al final todo llega.

¿Con qué sueña?
Con ganar más medallas al Río, volver al subir al podio. Si puede ser un oro, genial; si son dos, mejor. Seis medallas estaría francamente bien. Ver a mi hijo en la grada, verle venir corriendo y que me diga ‘mamá campeona’.

¿Su hijo le ha visto competir?
Sí, pero no muchas veces. Estuvo en Londres y en algún campeonato de España. Me ve más por la tele, lo tengo grabado y es alucinante cómo responde él ante la competición, así que lo quiero ver en directo y que se sienta orgulloso de mi.

¿Qué da más trabajo, la piscina o criar un hijo?
Las dos llevan mucho entrenamiento (risas). Pero lo del niño se hace con tanto cariño, ternura y pasión que no se le puede llamar esfuerzo. Dejas de ser tú para pasar de ser alguien para otra persona. Es maravilloso.

¿Todo está en la cabeza?
Sí, todo está en la mente, en la manera con la que te enfrentas a las cosas. Pero también es cierto que tener apoyos lo hace más fácil. La gente no es capaz de ver que la soledad del día a día es muy dura. Ganar unos Juegos es maravilloso, pero llegar hasta ahí son muchos días de soledad contigo mismo, de pensar si merece la pena o no. Cuando tienes a un gran equipo que te acompaña, el equipo Perales, como le llamo yo junto a la Fundación Telefónica todo sale mejor.

Su postura es muy positiva ante las adversidades, pero sabe que hay gente que no escoge esa opción…
Les diría que no se queden con las apariencias. El primer momento es el peor. Todo parece negativo. Es como un gran nubarrón que se pone delante y no te deja ver más allá, pero detrás puede venir el arcoiris más maravilloso del mundo. Hay que abrir la puerta a la oportunidad, darse cuenta que detrás de un cambio, aunque sea horrible, puede venir la oportunidad de tu vida. Quedarse en una silla de ruedas no se lo recomiendo a nadie, es difícil, incómodo, pero eso dio lugar al fruto de la mejor oportunidad que tuve en mi vida. Un día me tiré a la piscina con ese chaleco salvavidas, al tiempo empecé a competir, y eso me llevó a conocer a mi marido y a tener a mi hijo Mariano. Y eso es el mayor regalo que la vida me ha dado.

Entonces, ¿a qué tiene miedo?
Ahora tengo más miedo que nunca. Tengo miedo a no estar aquí para mi hijo. Siempre he sido una tía retadora y provocadora, que asumía los retos de la vida, pero ahora sí que tengo miedo a no estar ahí para el pequeñajo. Pero los temores se superan haciendo caso a la otra parte del cerebro que te dice que no te puedes quedar en tu espacio y ya está. Hay que lanzar el anzuelo y ver lo que la vida te ofrece, que seguro que descubres muchas cosas.

¿Se considera una leyenda del deporte español?
No. Viendo la cantidad de deportistas que hay, leyenda no. Solo soy una nadadora que tiene mucho orgullo, mucho amor propio a la que le encanta probarse para conseguir cada día un poco más.

Teresa Perales es nadadora, medallista paralímpica y conferenciante Diserta

Fuente: diario 20 minutos

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